La nueva Estrategia Europea de Código Abierto, presentada recientemente, sitúa al software libre en el centro de la llamada soberanía tecnológica europea. La idea es reducir la dependencia de proveedores extracomunitarios y reforzar el control sobre infraestructuras digitales críticas, desde la nube y la inteligencia artificial hasta los sistemas operativos y la ciberseguridad.
