Asimov ejemplifica muy bien cómo, a pesar de la, a priori, buena idea de las tres leyes, su aplicación resulta compleja y no siempre útil en la práctica.
Asimov ejemplifica muy bien cómo, a pesar de la, a priori, buena idea de las tres leyes, su aplicación resulta compleja y no siempre útil en la práctica.
Estudios recientes advierten de que una dependencia excesiva de estas herramientas puede reducir el esfuerzo dedicado a procesar y retener determinada información.
Toni Roldán alerta del riesgo de la IA en el mercado laboral: «El problema surge cuando el trabajador deja de ser imprescindible».
El 9 de septiembre de 2026, un investigador de inteligencia artificial, Jacob Coxon, anunciaba en un tuit que dejaba su trabajo en Anthropic. En el mensaje, afirmaba que las empresas que desarrollan IA creen en la posibilidad de que pueda acabar con la humanidad en esta misma década. Esta publicación generó unas cuantas más, de Evan Hubinger y Dario Amodei (de Anthropic), del propio Sam Altman (de OpenAI) y, a partir de ahí, de mucha más gente, tanto del mundo tecnológico como del político.
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Está hoy bastante viral este vídeo de Tavus donde se muestra una demo de Griffin, su nueva IA conversacional a la que llaman «el primer modelo de interacción humana». Pero no sólo eso: también la califican como «la primera en superar el test de Turing en vídeo en tiempo real». Las cifras: en una videollamada de un minuto, 26 de 54 participantes en las pruebas, creyeron estar hablando con una persona.
El WEF prevé 170 millones de nuevos empleos y 92 millones desplazados en todo el mundo hasta 2030.
La directora financiera de OpenAI admite que la IA ya está sustituyendo algunos empleos, pero sobre todo tareas rutinarias.
Esta es la primera brecha de seguridad notificada a este organismo español en la que un agente de IA llevó a cabo varias fases del ataque de forma autónoma.
Ríos de tinta, o el equivalente digital de hoy en día, han corrido sobre el tema del fin del mundo por culpa de que la inteligencia artificial pueda aniquilar a la raza humana en un futuro no tan lejano. Los responsables de las empresas han hablado, los expertos han hablado, y sobre todo los periodistas, tertulianos, tuiteros, podcasters y videoblogueros han hablado sin dar descanso a micrófonos y teclados.
Imposible pensar en amarillismo cuando detrás de la voz de alarma están uno de los padres de la IA, un ex investigador de OpenAI especialista en escenarios de futuro y el prolífico, polémico y pese a todo respetado Roman Yampolskiy.
Son cinco, están numeradas y no las escribió un profeta de internet: las firmó Dario Amodei, CEO de Anthropic, en un ensayo publicado en enero de 2026. La cifra que ha convertido el tema en tendencia llegó el 9 de septiembre, cuando el responsable de alineamiento de esa misma empresa le puso número en público: más del 10% en la próxima década.
Incluso los mejores modelos de IA actuales aún no alcanzan la calidad profesional en la mayoría de los proyectos realizados.
La IA ya ahorra horas de trabajo en Europa, pero el BCE detecta un freno que amenaza su promesa de productividad. Continuar leyendo «La IA ya hace trabajos por nosotros, pero hay un problema: falla en el 85%»