El 9 de septiembre de 2026, un investigador de inteligencia artificial, Jacob Coxon, anunciaba en un tuit que dejaba su trabajo en Anthropic. En el mensaje, afirmaba que las empresas que desarrollan IA creen en la posibilidad de que pueda acabar con la humanidad en esta misma década. Esta publicación generó unas cuantas más, de Evan Hubinger y Dario Amodei (de Anthropic), del propio Sam Altman (de OpenAI) y, a partir de ahí, de mucha más gente, tanto del mundo tecnológico como del político.
