El debate sobre el móvil en la escuela ha dejado de ser una conversación de claustro para convertirse en política pública. En España, tras las recomendaciones del Consejo Escolar del Estado, el Ministerio de Educación y las comunidades autónomas han aprobado instrucciones que convergen en una misma dirección: el móvil personal debe estar apagado y guardado durante la jornada lectiva, salvo autorización expresa del profesorado. A eso se suma la tramitación de una ley para la protección de los menores en los entornos digitales, actualmente en las Cortes Generales.
