La irrupción de la inteligencia artificial (IA) generativa está cambiando cómo nos relacionamos con la tecnología. Un sistema con IA puede devolvernos un resultado inadecuado sin estar rota o sin que la estemos empleando de manera inadecuada. Simplemente puede “equivocarse” y, como haríamos con un humano, tenemos la opción de corregirle.

¡Por supuesto! La humanidad se está haciendo cada vez más tonta. De la misma forma en la que confiábamos en Google, ahora lo dejamos todo en manos de la IA, y damos por supuesto que todo lo que nos dice es verdad y exacto.