En un mundo obsesionado con la velocidad de los SSD, los discos duros mecánicos (HDD) parecen un anacronismo. Lentos, ruidosos y voluminosos, todo apunta a que deberían haber desaparecido hace tiempo. Sin embargo, en 2026 no solo siguen vivos, sino que se enfrentan a un problema inesperado: no hay suficientes para satisfacer la demanda.
